El Gobierno nacional negocia frenar las PASO mientras busca ceder con la Ley de Tierras y la economía no arranca
El oficialismo busca evitar un revés parlamentario con el DNU 70/23 y ganar tiempo para suspender las primarias. La desaceleración económica y la caída del consumo interno encienden alarmas en el gabinete de Javier Milei.
El escenario político y económico le plantea al Gobierno nacional una seguidilla de frentes abiertos que exigen negociaciones a ritmo acelerado. Mientras el presidente Javier Milei mantiene su agenda internacional y prepara un nuevo viaje a los Estados Unidos, los armadores oficialistas en el Congreso intentan frenar el embate opositor contra el DNU 70/23 y, al mismo tiempo, allanar el camino para suspender las elecciones primarias del año próximo.
El primer obstáculo aparece en la Cámara de Diputados, donde la oposición solicitó una sesión especial para derogar el decreto que eliminó los límites a la compra de campos por parte de extranjeros. Luego de que la Corte Suprema restableciera la vigencia de la Ley de Tierras, el Ejecutivo decidió cambiar de estrategia para no quedar desarmado frente a sus aliados. Los legisladores de La Libertad Avanza convocaron a un plenario de comisiones con la intención de aceptar topes a la adquisición de campos y sumar concesiones en partidas para discapacidad. La meta es clara: evitar que el bloque aliado dé quórum a la oposición.
Las primarias y el frente económico
El segundo objetivo central de la Casa Rosada pasa por el armado electoral. El espacio que encabeza el diputado Diego Santilli busca que el Senado apruebe la suspensión de las PASO en el corto plazo. Para el oficialismo, lograr este paso resulta crucial para despejar el escenario hacia las presidenciales de 2027, aunque en las filas libertarias persisten las dudas sobre si conviene ceder ahora frente a los gobernadores o esperar a una eventual recuperación del Presidente para negociar desde una posición de mayor fuerza.
Sin embargo, la desaceleración del nivel de actividad complica la estrategia política. El ministro de Economía, Luis Caputo, insiste en la necesidad de cerrar acuerdos con las provincias para amortiguar el impacto del parate. La inflación de septiembre en la Ciudad de Buenos Aires volvió a mostrar un salto del 1,8 por ciento, mientras que la canasta para integrar la clase media trepó a 2.680.000 pesos, lo que empujó a más familias a una situación de fragilidad social.
A pesar del rebote de agosto en la industria y la construcción, los datos del consumo continúan mostrando signos de desgaste. El uso de tarjetas de crédito registró un derrumbe interanual del 11,1 por ciento por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de la morosidad. Asimismo, la Encuesta de Tendencias de Negocios reveló la principal preocupación de los industriales: el 53,6% de las empresas confirmó que el estancamiento de la producción se debe directamente a la demanda interna insuficiente, muy por encima del impacto de las importaciones o la incertidumbre financiera.
Fuente: MisionesOnline




