Alarma en el Senado por la caída de la natalidad y el despoblamiento del territorio argentino

Especialistas y académicos debatieron en la Cámara Alta sobre el envejecimiento demográfico y la falta de políticas de arraigo. Advirtieron que el país registra niveles de fecundidad por debajo del reemplazo poblacional y propusieron incentivos urgentes para las familias del interior.

La alarmante caída de los nacimientos en la Argentina y el desequilibrio territorial encendieron los debates en el Congreso de la Nación. Durante una jornada organizada por la Dirección General de Relaciones Internacionales del Senado, diversos expositores analizaron el fenómeno del envejecimiento poblacional y la ausencia de una planificación demográfica que promueva el desarrollo soberano. Los especialistas coincidieron en que el país enfrenta un desafío geopolítico de primer orden debido a la baja densidad de habitantes en regiones estratégicas y la concentración de recursos en los grandes centros urbanos.

El director de Organismos Internacionales del Senado, Juan Bautista González Saborido, abrió el encuentro aportando cifras contundentes sobre el desplome de la natalidad en la última década. El funcionario precisó que los nacimientos pasaron de más de 777.000 en 2014 a poco más de 413.000 en 2024, lo que ubicó la tasa global de fecundidad en un estimado de 1,23 hijos por mujer, un número muy lejano al nivel de reemplazo poblacional de 2,1. González Saborido remarcó la importancia de la ocupación efectiva del suelo: “Los espacios vacíos no son una abstracción geográfica: pueden convertirse en debilidades estratégicas si no están integrados mediante infraestructura, trabajo, educación, conectividad y presencia efectiva del Estado”.

La mesa de debate contó con la participación de la periodista Claudia Peiró, quien apuntó contra la falta de una agenda soberana en la materia. Para la analista, la dirigencia local adoptó agendas externas que desalientan la procreación en un territorio históricamente necesitado de habitantes. Peiró fue categórica al respecto: “Hace demasiado tiempo que la Argentina no tiene una política demográfica, porque tampoco tiene una estrategia de desarrollo que tenga en cuenta la realidad de un mundo del que no podemos aislarnos”.

Impacto cultural y la crisis de los vínculos

Por su parte, la psicóloga e investigadora Romina Cáceres abordó el problema desde una perspectiva clínica y cultural. Cáceres sostuvo que la baja de la natalidad responde a un resquebrajamiento de las estructuras sociales básicas y al debilitamiento de los lazos familiares tradicionales. Según su diagnóstico, existe una inducción cultural que desincentiva la conformación de hogares estables y la paternidad.

Cáceres analizó el escenario actual y afirmó: “No estamos frente a una simple transformación demográfica, sino frente al debilitamiento progresivo de los mecanismos biológicos, psicológicos y culturales que, durante generaciones, permitieron a hombres y mujeres confiar, cooperar, formar familias y proyectarse hacia el futuro”.

La profesional también criticó la promoción de discursos que priorizan el individualismo por sobre los proyectos comunitarios. En ese sentido, señaló que se instalaron relatos de confrontación que dañan la convivencia social: “Ninguno de nosotros estaría aquí si no hubiera habido una cooperación incondicional, por sobre toda diferencia y dificultad, entre varones y mujeres”.

Propuestas para el arraigo y la producción regional

El debate también sumó propuestas concretas para revertir el despoblamiento rural y la migración interna hacia las periferias metropolitanas. El abogado y especialista en geopolítica Paulo Ares advirtió que la Argentina se encuentra “al borde del decrecimiento poblacional” y que la inmigración limítrofe disminuyó drásticamente porque los países vecinos también registran bajas tasas de natalidad o atraviesan mejores momentos económicos.

Ares propuso medidas de incentivo económico directo para fomentar la natalidad y el arraigo en las provincias más deshabitadas. Entre sus iniciativas, planteó que la Asignación Universal por Hijo (AUH) contemple una escala progresiva según la cantidad de integrantes y que se reconozcan más años de aportes previsionales a las mujeres por cada hijo. El docente sugirió un compromiso concreto para las familias del país: “Firmar un pacto: tres niños como mínimo por familia si queremos corregir la caída demográfica”.

Asimismo, el abogado vinculó la solución demográfica a la descentralización productiva y propuso replicar leyes de envasado en origen para industrializar las economías regionales. Ares reclamó una mayor planificación del sistema educativo y científico, exigiendo que las universidades respondan a las necesidades productivas de cada territorio: “Todas las facultades de Veterinaria y Agronomía deberían estar vinculadas al INTA y las de Ingeniería al INTI, de modo que las decisiones no las tomen camarillas sino representantes de la comunidad”.

Finalmente, Pablo Dávoli, secretario de la Comisión de Defensa Nacional del Senado, cerró la jornada caracterizando las corrientes globales de control de la natalidad como un “hobbesianismo demográfico” que busca limitar el crecimiento de las naciones periféricas. Dávoli rechazó los argumentos de la escasez y concluyó: “Lo cierto es que no sobra gente. A nivel mundial tampoco escasean los recursos naturales ni padece ninguna inconsistencia el orden natural físico. Pero cunden la codicia y la avaricia sistemáticas”.

Fuente: TN

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