La casa de la pradera: volvió la familia Ingalls, con nuevas miradas sobre los colonos

Little House on the Prairie. (L to R) Luke Bracey as Charles Ingalls, Skywalker Hughes as Mary Ingalls, Crosby Fitzgerald as Caroline Ingalls, Alice Halsey as Laura Ingalls in episode 101 of Little House on the Prairie. Cr. Eric Zachanowich/Netflix © 2026

La serie emblema de los setenta, con Michael Langdon a la cabeza, regresa en una versión más realista, siempre desde la mirada de Laura, la niña narradora. Penurias, aventuras y alegrías de una familia de colonos a fines del siglo XIX.

La música que acompañaba los títulos de apertura invitaba a meterse en otro mundo. El de la pareja sonriente que avanzaba en su carro tirado por caballos mientras sus tres hijas bajaban hacia ellos, corriendo por una pradera verde y llena de flores. En la prehistoria de las series, La Familia Ingalls tuvo nueve temporadas, más de doscientos capítulos que se emitieron entre 1974 y 1983.

Para quienes fuimos niños en ese tiempo, un entretenimiento dramático, y bastante lacrimógeno, que acompañaba la hora de la merienda. Creado por Michael Langdon, que también era el inolvidable protagonista: Charles Ingalls, el padre de familia. En algunos países, como en España, se llamó La casa de la pradera, como la nueva versión que estrenó Netflix en estos días.

Little House on the Prairie. (L to R) Luke Bracey as Charles Ingalls, Crosby Fitzgerald as Caroline Ingalls in episode 101 of Little House on the Prairie. Cr. Eric Zachanowich/Netflix © 2026

Es el título (Little house on the prairie) de uno de los libros autobiográficos escritos por Laura Ingalls Wilder. Una exitosa saga de nueve volúmenes que empezó a publicar en 1932, pasados sus sesenta, conectándose con sus recuerdos de infancia. Sus memorias como hija de una familia de pioneros que viajaba por el Medio Oeste, Kansas, Minnesota, Dakota del Sur. Aventureros en busca de una vida nueva que se desplazaban, entre finales del siglo XVIII y el XIX, siguiendo el rastro de las oportunidades. O cayendo en las trampas de los que especulaban con las tierras.

Es algo de lo que les pasa a Laura (la encantadora Alice Halsey), a su hermana mayor Mary (Skywalker Hughes), a Ma (Crosby Fitzgerald) y Pa (el apuesto Luke Bracey), cuando llegan a la pradera después de un viaje tumultuoso para enterarse, más pronto que tarde, de que esas son tierras de los originarios Osage.

Little House on the Prairie. (L to R) Wren Zhawenim Gotts as Good Eagle, Alice Halsey as Laura Ingalls in episode 107 of Little House on the Prairie. Cr. Eric Zachanowich/Netflix © 2026

El mismo pueblo nativo con el que Scorsese trabajó en Los asesino de la luna (2023), al adaptar el libro que expuso el complot para asesinarlos y quedarse con su petroleo, en los años veinte. Aquí, en La casa de la pradera de nuestro tiempo, la convivencia con los colonos blancos, descendientes de europeos, es tensa. Será la mirada de la pequeña Laura la que tienda lazos para romper el hielo, desde que, recién llegada, se hace una amiga llamada Águila Buena.

Con un registro más realista que la edulcorada versión de los setenta, y bellamente filmada, la miniserie escrita y realizada porRebecca Sonnenshine (The Boys, Vampire Diaries, Archive 81), transita entre esos conflictos externos y los internos. La dinámica entre los integrantes de la familia está marcada por ese padre optimista, guapo y amoroso que, sin embargo, desde las primeras secuencias, produce inseguridad. ¿Sabe realmente este hombre levantar un hogar en medio de la nada?, ¿entiende el peligro que acecha cuando las deja solas, en una inmensidad oscura, con manadas de lobos que acechan?

Little House on the Prairie. Alice Halsey as Laura Ingalls in episode 101 of Little House on the Prairie. Cr. Eric Zachanowich/Netflix © 2026

La casa de la pradera mira esos temas desde los ojos de una niña: los humanos tratando de domar la naturaleza, la adaptación a un lugar extraño, las tensiones con los habitantes originarios (los negros parecen completamente integrados, a pesar de que la guerra civil es más que un recuerdo cercano). En ese registro ATP su realismo se aliviana, mientras se van desvelando los motivos por los que los Ingalls dejaron su hogar y se lanzaron hacia esta nueva vida. Hacia la intemperie.

Una familia abierta y “progre”, acaso demasiado integrada a los canones de hoy. Dispuesta a dejar sus prejuicios para construir con otros, y de la nada, un lugar para todos. Que se encontrará en el pueblo naciente de Independence con un abanico de personajes muy diverso. Mientras como puede, cada uno batalla con sus demonios y añoranzas y asume su condición de extranjero, una vida de constantes privaciones y amenazas a sortear. El balance es interesante, visualmente bello y entretenido. Habrá que ver adónde van a parar los Ingalls en la segunda temporada ya anunciada. Adonde los lleva su búsqueda de asentamiento. De una casa en la pradera que les permita seguir creciendo juntos.

Fuente: TN

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