Nutricionistas misioneros rechazan el proyecto de Nación para derogar la Ley de Etiquetado Frontal: “Sería volver para atrás en salud pública”

El Colegio de Nutricionistas de Misiones se opone a la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal. Considera que la medida representa un retroceso en salud pública y el derecho a la información del consumidor, además de desconocer el impacto positivo que tuvo la normativa en los hábitos de consumo de la población.

El proyecto de ley que presentó el Gobierno nacional para eliminar los octógonos de advertencia en los alimentos procesados generó un fuerte rechazo en el Colegio de Nutricionistas de Misiones, que expresó su preocupación por las implicancias de esta iniciativa.

Karina González, vocera de la entidad, manifestó la postura contraria a la derogación de la Ley de Etiquetado Frontal y explicó que la normativa no solo se limita a las etiquetas, sino que también prohíbe la publicidad de productos con sellos para niños y su venta en escuelas, aspectos que considera fundamentales para la salud pública.

“Estamos en contra porque esto no es algo fortuito. Se hicieron investigaciones de esta cuestión y se notó que en la población hubo un cambio de elecciones con respecto a los alimentos que tienen etiquetas. Derogar esta ley sería volver para atrás, porque esto no es solamente una cuestión de marketing, sino es una cuestión de salud pública”, afirmó González.

Desde el Gobierno nacional, argumentan que el etiquetado genera confusión visual en los consumidores. No obstante, la licenciada González desestimó esta apreciación y sostuvo que la función de los sellos es brindar información clara sobre los excesos de nutrientes críticos.

“Sé que dicen que hay como un desorden visual, pero no es confusión. Esto es, simplemente, nadie dice que no puede consumir ese alimento ultraprocesado, sino que es darle los tips o la información al consumidor de lo que va a comer. Simplemente es informar lo que vos vas a comer: tiene exceso de azúcar, exceso de grasa. Entonces, vos tenés una mirada diferente a ese alimento”, explicó.

Impacto positivo en el consumo

La vocera del Colegio de Nutricionistas de Misiones destacó estudios que demuestran un cambio significativo en los hábitos de consumo de los argentinos a partir de la implementación de la ley. “Está comprobado que la población argentina bajó un 50% el consumo de galletitas, un 60% el de gaseosas y también de yogures, porque por ahí las mamás pensaban que era un alimento inocuo, pero después se daban cuenta de que tenían exceso de azúcar y un montón de ingredientes más”, detalló.

Para González, eliminar el etiquetado frontal significaría un retroceso en la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles como la obesidad, el sobrepeso y la hipertensión, que se vinculan directamente con el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados.

“Volveríamos a esa información general de los ingredientes. Entonces, por ahí es como una advertencia de inicio, por eso están adelante de los productos. Se volvería por ahí a un consumo un poco menos consciente. Lo que nosotros queremos prevenir con estas cuestiones son las enfermedades crónicas no transmisibles: la obesidad, el sobrepeso, hipertensión y todo lo que acarrea por ahí los alimentos ultraprocesados que tienen un montón de nutrientes en exceso”, advirtió.

La profesional indicó que, si bien el colegio aún no mantuvo reuniones con los legisladores misioneros, consideran fundamental presentar su posición y argumentar desde la evidencia científica. “Nos gustaría dar nuestra posición y algún tipo de reunión sería muy buena para contar estas cuestiones que no es simplemente sacar cosas como marketing, sino que es también una cuestión de salud pública”, expresó.

Consultada sobre la posibilidad de realizar modificaciones a la ley en lugar de eliminarla, González sugirió alternativas como reubicar las etiquetas para evitar la “contaminación visual” que señalan los detractores. Sin embargo, enfatizó que “sacar la información a la gente es volver para atrás”. También comparó el impacto de los octógonos argentinos con los sellos de otros países, como Brasil, donde la disminución del consumo fue mínima.

Conciencia en la población

En cuanto a la recepción de los sellos por parte de la sociedad, la licenciada señaló que, a pesar de la necesidad de más educación nutricional, la gente se acostumbró a la información. Además, destacó la conciencia de los niños sobre el tema. “He sabido de ferias de ciencias y chicos que se interesaron mucho por este tema del etiquetado frontal, y creo que tienen una conciencia mucho más desarrollada que los adultos. Ellos toman de otra manera”, afirmó.

Finalmente, González aludió a los intereses de la industria alimentaria y explicó que la modificación de las formulaciones de productos para cumplir con la ley implicó una “pérdida de dinero” para las empresas. “La industria en estas cuestiones, y lo más importante para mí, es que algunos tuvieron que cambiar su forma de presentación o agregar nutrientes para que estén a la venta. Entonces, esto es una pérdida de dinero para ellos. Ellos lo que quieren es vender su producto, no les importa la salud de las personas”, sentenció.

Fuente: MisionesOnline

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