Trump recibió a Lula para destrabar la crisis bilateral antes de las elecciones en EE.UU. y en Brasil
Los presidentes mantuvieron este jueves una extensa reunión a puertas cerradas en Washington. El vínculo atraviesa un momento delicado por diferencias sobre los aranceles comerciales y la condena a Jair Bolsonaro.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, llegó este jueves a la Casa Blanca para reunirse con el mandatario estadounidense,Donald Trump, en un encuentro atravesado por tensiones diplomáticas, disputas comerciales y diferencias geopolíticas entre ambos gobiernos.
La reunión comenzó poco después del mediodía en Washington y duró más de dos horas. Según trascendió desde fuentes brasileñas, Lula habría solicitado que el habitual ingreso de periodistas al Despacho Oval se realizara recién una vez terminado el encuentro.
Se trata de la primera reunión que ambos líderes mantienen en la Casa Blanca desde el regreso de Trump al poder y dela segunda bilateral desde que coincidieron el año pasado enMalasia.
Al término de la reunión, Trump se mostró satisfecho. “Fue muy dinámico. Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien”, escribió en la red social Truth Social.
Por su parte, Lula da Silva declaró que quedó “muy, muy satisfecho” con esta conversación con Trump y dijo que sirvió para dar “un paso importante” en el vínculo entre ambos países.
“La buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo para el mundo”, declaró en una rueda de prensa en la embajada brasileña en Washington.
Y añadió: “Yo salgo muy, muy satisfecho de la reunión. Fue una reunión importante para Brasil y para Estados Unidos. Siempre creo que una fotografía vale mucho, y ¿vieron que el presidente Trump riendo es mejor que de cara seria?”.

La cita tuvo lugar en un año electoral determinante para ambos mandatarios: Lula buscará la reelección en octubre en Brasil y Trump enfrentará en noviembre las elecciones legislativas de medio término en Estados Unidos.
El vínculo entre Washington y Brasilia atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Desde el inicio del segundo mandato de Trump, la relación estuvo marcada por fricciones políticas y comerciales, especialmente después de que Estados Unidos impusiera aranceles a productos brasileños en respuesta al proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado político del republicano.
Bolsonaro fue condenado a 27 años de prisión por liderar un intento de golpe de Estado contra Lula, una causa que generó fuertes críticas dentro del entorno de Trump. Meses atrás, además, Brasil rechazó concederle una visa a un asesor cercano al mandatario estadounidense que pretendía visitar al exmandatario brasileño en prisión.

En los últimos días, las tensiones volvieron a escalar tras la expulsión de un policía brasileño que trabajaba en Miami. Como respuesta, Brasil retiró las credenciales de un funcionario estadounidense destinado en Brasilia, profundizando el malestar diplomático.
La agenda de la reunión estuvo dominada por temas económicos y estratégicos. Uno de los puntos más sensibles es la investigación abierta por Estados Unidos sobre el sistema de pagos instantáneos PIX, desarrollado por el Banco Central de Brasil.
Washington considera que la plataforma perjudica a compañías estadounidenses como Visa y Mastercard, mientras que el gobierno brasileño la defiende como una herramienta clave para la modernización financiera.
También se esperaba que ambos mandatarios discutieran la cooperación en materia de seguridad y crimen organizado. Estados Unidos analiza declarar como organizaciones terroristas a algunas bandas criminales brasileñas, una posibilidad rechazada por Brasilia por temor a que pueda abrir la puerta a eventuales intervenciones extranjeras.

Otro eje importante del encuentro gira en torno a los minerales críticos y las tierras raras. Brasil posee las segundas mayores reservas del mundo detrás de China, y Estados Unidos busca ampliar acuerdos estratégicos para reducir su dependencia del mercado chino en sectores tecnológicos y militares.
Las diferencias sobre política internacional también sobrevolaron la reunión. Lula cuestionó recientemente las presiones de Washington sobre Cuba, criticó el operativo internacional para capturar a Nicolás Maduro y expresó preocupación por la guerra en Medio Oriente.
Fuente: TN






