La industria en el país creció un 2% en junio empujada por los químicos y los alimentos, pero el desplome en maquinaria, electrónica y autos amortiguó el repunte, según el INDEC

El empuje de los alimentos, los remedios y la siderurgia sostuvo un crecimiento del 2% interanual en juni. Sin embargo, la recuperación fabril fue desigual: la fabricación de maquinaria agrícola, los electrodomésticos, los autos y los celulares sufrieron duras caídas que marcaron la brecha entre los sectores productivos al cierre del primer semestre.

Las líneas de producción volvieron a ganar presión en el sexto mes del año, aunque el alivio dista de ser uniforme. La actividad industrial manufacturera registró en junio de 2026 una suba interanual del 2% en comparación con el mismo mes de 2025, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su último informe técnico.

El índice desestacionalizado marcó un alza del 0,9% frente a mayo, recortando la variación acumulada del primer semestre a una caída del 2,2%. El mapa productivo nacional exhibe una marcada divergencia: mientras los complejos vinculados al consumo masivo, la química y la siderurgia traccionan hacia arriba, los sectores de bienes durables, la electrónica y la maquinaria agrícola padecen una contracción profunda.

¿Cómo obtiene el INDEC los datos de la industria?

El Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero es un indicador de coyuntura que mide mensualmente la evolución del sector fabril con cobertura sobre todo el territorio nacional. Para construirlo, el organismo oficial realiza un relevamiento continuo que recopila información de más de 5.000 establecimientos industriales distribuidos a lo largo del país.

La captación de datos abarca diversas métricas según la actividad, entre las que figuran el volumen físico de producción y de ventas, la utilización de insumos, el consumo aparente, la cantidad de horas trabajadas por el personal de proceso y la facturación a precios corrientes deflactada. A partir de estas variables, el INDEC calcula primero los índices elementales de cada producto, los cuales se agrupan sucesivamente en clases, divisiones y el nivel general.

El esquema de ponderación para consolidar los resultados finales utiliza la estructura del Valor Agregado Bruto a precios básicos de la industria manufacturera del año base 2004. Esta metodología de cuentas nacionales asigna un peso específico a cada rama productiva, garantizando un reflejo fiel del impacto real de cada sector en la economía argentina.

El repunte general se apoyó en nueve de las dieciséis divisiones relevadas por el organismo estadístico. Alimentos y bebidas, de peso estructural en el entramado económico, avanzó un 6,2% interanual. Dentro de esta rama, la elaboración de otros productos alimenticios se disparó un 24,3% impulsada por mayores volúmenes de condimentos, aderezos, snacks y concentrados para bebidas, además de un incremento en la captura de langostinos.

La preparación de frutas, hortalizas y legumbres creció un 9,7% por mayores ventas externas e internas de mermeladas y conservas, la molienda de oleaginosas subió un 4,8% con alzas en aceites de soja y girasol, y los productos lácteos sumaron un 4,1%. La molienda de trigo y la panificación avanzaron un 5,8% respaldadas por un mayor consumo interno de harina.

Asimismo, la industria vitivinícola despachó un 6,1% más, sostenida tanto por el mercado interno (con un incremento del 5,8% en hectolitros de vinos color sin mención varietal) como por las exportaciones de vinos fraccionados varietales, que escalaron un 11,6%.

En la vereda opuesta del sector alimenticio, la producción de azúcar, confites y chocolates se derrumbó un 11,8% debido al retraso en el inicio de la zafra provocado por factores climáticos adversos. La faena vacuna experimentó una retracción marginal del 0,6%, contrastando con las mejoras en carne aviar (+8,1%) y fiambres y embutidos (+9,1%).

Fuera de la órbita alimentaria, la producción de sustancias y productos químicos anotó un salto interanual del 11%. El motor principal provino de los productos farmacéuticos, que treparon un 15,6% por la mayor comercialización interna y externa de especialidades medicinales humanas, y de los artículos de limpieza y tocador, que escalaron un 21,8% ante una mayor demanda de desodorantes, productos capilares, detergentes y lavandinas.

Los agroquímicos acompañaron con una suba del 10,7%, al igual que las pinturas (+3,4%) y los gases industriales (+4,8%), aunque las materias primas plásticas y el caucho sintético sufrieron una baja del 8,1% y los químicos básicos cedieron un 0,2%.

Las industrias metálicas básicas repuntaron un 11,8% interanual, con la actividad siderúrgica a la cabeza al trepar un 16,2%. La demanda energética y la perforación de pozos traccionaron con fuerza: la Cámara Argentina del Acero reportó aumentos del 22,6% en laminados en caliente y del 9,2% en laminados en frío, apuntalados por el flujo de fracturas en Vaca Muerta que demanda tubos de acero sin costura.

A la par, el aluminio y los metales no ferrosos crecieron un 15,5%, mientras que la fundición de metales cayó un 7,2%. La categoría de madera, papel, edición e impresión creció un 8,4%, motorizada por el rubro maderero y de corcho (+17,3%) gracias a mayores ventas externas de madera aserrada y tableros, sumado al papel y sus derivados (+5,6% por papeles sanitarios) y la edición e impresión (+6,6%).

La refinación de petróleo incrementó su volumen un 3,4%, impulsada por el gasoil (+9,6%) y otros derivados (+2%), frente a la estabilidad de las naftas (-0,1%) y los retrocesos en fueloil (-16%) y asfaltos (-16,3%). Entre las menores subas figuraron los productos de metal (+3,6% con envases metálicos en alza del 24,5%), los muebles y colchones (+9,5% para un global sectorial del 3,4%), los productos de tabaco (+0,4%, donde los cigarrillos subieron un 4,3% pero la preparación de hojas cayó un 23,3%), y el sector de otro equipo de transporte (+7,2%) impulsado por la fabricación de motocicletas (+10,4%).

El reverso de la trama fabril estuvo dominado por el desplome de los bienes de capital, la electrónica y la confección. La fabricación de maquinaria y equipo se derrumbó un 16,8%, arrastrada por la maquinaria agropecuaria (-27,9% ante la menor producción de tractores, cosechadoras, pulverizadoras y sembradoras) y los aparatos de uso doméstico (-22,9% por la retracción en heladeras, freezers y lavarropas vinculada a la menor demanda local y el ingreso de importados), neutralizando el leve repunte de la maquinaria de uso especial (+4,5%) y la caída de la maquinaria de uso general (-2,1%).

La crisis golpeó con mayor crudeza a la división de otros equipos, aparatos e instrumentos, que se hundió un 25,3%. La rama de informática, televisión, comunicaciones y componentes electrónicos sufrió un desplome interanual del 50,3% debido al retroceso en la fabricación de celulares y televisores. Los aparatos eléctricos cayeron un 12,1% por menor producción de motores y transformadores, pese al repunte de los instrumentos médicos y de precisión (+2,3%).

La industria de vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes recortó su actividad un 3,5%, reflejando una caída del 10,3% en la producción de automóviles. Los datos de ADEFA (Asociación de Fábricas de Automotores) revelaron que las ventas de unidades nacionales a concesionarios se hundieron un 34,2%, mientras que las exportaciones de autos y utilitarios bajaron un 5,1% y un 0,2%, respectivamente. El sector de carrocerías y remolques creció un 2,8% y las autopartes un 4,8%.

Completaron el terreno negativo los productos minerales no metálicos (-7,2% por bajas en cerámica no refractaria, vidrio, cemento y cal), los productos textiles (-15,9% con caídas generalizadas en hilados y tejidos), las prendas de vestir, cuero y calzado (-8,4% por el desplome del 16,4% en calzado y del 6,8% en indumentaria), y los productos de caucho y plástico (-2,9%).

Fuente: MisionesOnline

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