El ataque de Estados Unidos a Venezuela: ¿Pone en riesgo al Mundial 2026?

La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de ordenar un ataque militar en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro abrió un debate que trascendió la política internacional y llegó al mundo del deporte: ¿puede este conflicto afectar la realización del Mundial 2026?

La pregunta surge a pocas semanas de que el titular de la FIFA, Gianni Infantino, le entregara a Trump el Premio de la Paz del organismo. El contraste entre ese reconocimiento y una acción bélica generó inquietud entre aficionados y analistas, especialmente teniendo en cuenta que Estados Unidos será uno de los países anfitriones de la próxima Copa del Mundo junto a México y Canadá.

El foco de la polémica está en la posible violación de la Carta de las Naciones Unidas y en si la FIFA podría tomar alguna postura institucional frente al arresto de Maduro y la intervención militar, aunque haya sido momentánea. La historia demuestra que el fútbol no es ajeno a los conflictos internacionales y que los organismos deportivos han actuado con firmeza cuando consideran que una guerra compromete los valores y la seguridad de las competencias.

Por ahora, la respuesta es clara: el Mundial 2026 no está en riesgo inmediato. No existe ningún anuncio oficial de la FIFA que indique una cancelación o un cambio de sede. Sin embargo, los antecedentes obligan a observar el escenario con cautela.

El caso más reciente fue el de Rusia, que en 2022 fue suspendida por FIFA y UEFA tras la invasión a Ucrania. Esa decisión derivó en la exclusión de su selección del Mundial de Qatar y en el veto de sus clubes en competiciones europeas. También se retiró a San Petersburgo la sede de la final de la Champions League, que fue trasladada a París por razones de seguridad.

La diferencia central es que Rusia era un país participante, mientras que Estados Unidos es anfitrión del Mundial 2026. Históricamente, la FIFA ha sido mucho más prudente a la hora de sancionar a países organizadores, debido al enorme impacto logístico, económico y político que implicaría un cambio de sede, especialmente a pocos meses del inicio del torneo.

Otros antecedentes refuerzan esa complejidad. En 1992, Yugoslavia fue expulsada de las eliminatorias rumbo al Mundial de Estados Unidos 1994 y de la Eurocopa por sanciones de la ONU en el contexto del conflicto en los Balcanes. En ese caso, la presión internacional y las resoluciones multilaterales fueron determinantes.

Si el conflicto entre Estados Unidos y Venezuela se intensificara o derivara en una crisis de seguridad regional, la FIFA podría verse obligada a evaluar el rol estadounidense como anfitrión. No obstante, especialistas coinciden en que un escenario extremo, como retirar la sede del Mundial 2026, resulta altamente improbable salvo que la situación escale a niveles que comprometan directamente la seguridad internacional.

Por ahora, la Copa del Mundo sigue en pie. Pero la intervención de Trump en Venezuela vuelve a dejar en evidencia que, en el fútbol moderno, la política y la geopolítica nunca están demasiado lejos del balón.

Fuente: Marca

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