Singapur lidera las pruebas PISA pero desata la polémica al permitir los azotes a alumnos desde los 9 años

La ciudad-Estado asiática se consolidó en la cima del ranking educativo global de la OCDE, pero la flexibilización de los castigos corporales en las aulas a partir de 2027 encendió las alarmas de los organismos de salud y derechos humanos.

Los docentes y directivos de Singapur aplicarán un régimen de conducta todavía más riguroso a partir de los próximos años. La ciudad-Estado asiática, que se ubicó al frente de la edición de 2025 de las pruebas PISA con 535 puntos, decidió profundizar su estricto sistema escolar. En medio de un debate global sobre los métodos formativos, el Gobierno singapurense aprobó una normativa que habilitará los castigos físicos sobre los alumnos de nivel primario a partir de 2027.

El sistema educativo de la isla se estructuró históricamente bajo el concepto de “kiasu”, un término del dialecto chino local que se traduce como el “miedo a quedarse atrás”. Este enfoque impulsó a los estudiantes a sostener jornadas de estudio extenuantes en academias que funcionan los siete días de la semana. Sin embargo, las autoridades decidieron dar un giro radical para combatir las problemáticas de convivencia dentro de las aulas.

La nueva regulación del Ministerio de Educación determinó que los castigos corporales estarán permitidos para los alumnos que tengan al menos 9 años de edad. Según el documento oficial de la cartera educativa, la medida busca frenar el avance del acoso escolar: “El castigo físico es una opción disciplinaria solo para niños y se emplea como recurso final, estrictamente cuando sea absolutamente necesario”.

La normativa de las autoridades escolares estipula que los profesores podrán azotar a los estudiantes en casos de “faltas graves” y siempre que se aplique como “último recurso” frente a los problemas de conducta. La decisión generó una fuerte repercusión internacional debido a las advertencias de los especialistas en salud sobre los efectos del maltrato físico en el desarrollo de los menores.

La advertencia de los organismos de salud

La contracara de este método disciplinario aparece en los informes de las entidades sanitarias globales. Los profesionales de la salud explicaron que estas prácticas conllevan consecuencias severas a largo plazo para los chicos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 25% y el 50% de los niños del mundo experimentan castigos corporales en entornos educativos.

Desde la institución advirtieron que la violencia en el aula no resuelve los problemas de fondo, ya que “las consecuencias del castigo corporal a la infancia pueden durar toda la vida y socavar la salud física y mental, la educación, así como el funcionamiento social y laboral” de las personas evaluadas.

A pesar de estos cuestionamientos, el modelo de Singapur se consolidó en lo más alto del ranking de la OCDE, que midió el rendimiento de más de 760.000 alumnos en 91 países. Detrás de la ciudad-Estado se ubicaron China, Taiwán, Japón y Corea del Sur, lo que ratificó el predominio de los países orientales en las áreas de ciencias y tecnología, mientras que Irlanda quedó como el único representante occidental por encima de la barrera de los 500 puntos.

Fuente: MisionesOnline

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