El Gobierno de Brasil, a través de su ministro de Salud, Marcelo Queiroga, aseguró que, al menos por los próximos 5 meses no alcanzará a inmunizar a los 78 millones de habitantes que integran los grupos prioritarios.

La meta estaba estipulada para mayo. Sin embargo, el Gobierno postergó de mayo para septiembre culminar con la campaña de vacunación de este grupo, a raíz de los atrasos en la adquisición de insumos y de dosis, mientras que el efecto del confinamiento en las principales ciudades comenzó este jueves.

El cambio en el plan de vacunación fue anunciado por el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, quien desmintió así a su antecesor, el general Eduardo Pazuello, que había prometido la inmunización de los grupos de riesgo o prioritarios para mayo.

«No haber alcanzado la meta de los 78 millones se debe a un atraso en la entrega de vacunas» aseguró el ministro.

Según Queiroga, son 78 millones las personas que integran los grupos prioritarios que no podrán ser inmunizados hasta septiembre.

«No haber alcanzado la meta de los 78 millones se debe al atraso de entrega de vacunas en todo el mundo y a aspectos regulatorios. No vamos a poner vacunas que no estén autorizadas por la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa)«, dijo.

Sin embargo, el funcionario no presentó un nuevo cronograma de vacunación, algo que fue reclamado por el Supremo Tribunal Federal, la máxima corte del país, a pedido de entidades médicas y políticos opositores.

Brasil vacunó hasta el momento a 37,8 millones de personas contra la Covid-19, de las cuales 27,17 millones de personas recibieron la primera dosis y 10,71 millones las dos.

Actualmente, el país tiene a disposición unos 53 millones de vacunas, el 85 por ciento de ellas son de la CoronaVac, del laboratorio chino Sinovac fabricada con principio activo importado en el estatal Instituto Butantan de San Pablo, la mayor fábrica de vacunas del hemisferio sur. Mientras que el resto son de AstraZeneca, producida de la misma forma en el laboratorio federal Fiocruz.

El ministro Queiroga dijo que el Gobierno de Brasil hizo una subasta internacional para comprar sedantes destinados a la intubación, ya que estos insumos se están agotando en las redes públicas y privadas, lo que provocó situaciones críticas como personas atadas a sus camas para que no se muevan cuando se despiertan en terapia intensiva.

«Estamos en una etapa de estabilización«, dijo el titular de la cartera sanitaria.

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Las principales regiones del país impusieron entre tres y cinco semanas de confinamiento y se mantiene el toque de queda nocturno, pese a la negativa del Gobierno federal a estas medidas.

Se trata de una posición personal del presidente Jair Bolsonaro que contradice la recomendación de los científicos y secretarías de Salud de los estados, tanto de derecha como de izquierda.

Con la profundización de la pandemia y la confirmación de Brasil como uno de los epicentros mundiales de la crisis este año, se están multiplicando las críticas y denuncias sobre la gestión de Bolsonaro.

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Un informe hecho por científicos de la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, y la Fundación Getúlio Vargas, en Brasil, concluyó que el gigante sudamericano tenía los recursos, infraestructura y mecanismos institucionales necesarios para enfrentar mejor la pandemia.

Los científicos recordaron que Brasil era el país más preparado de América Latina para enfrentar una emergencia de salud pública, según el relevamiento del Global Health Security Index, como ya lo había demostrado con las emergencias provocadas por el sida, la hepatitis C y la gripe H1N1, publicó hoy el diario Estadao.

«No podemos volver el tiempo atrás ni reescribir la historia, pero si el presidente hubiera tomado otros caminos, Brasil podría haber presentado un desempeño mucho mejor«, concluyó la profesora Elize Massard, de la Fundación Getúlio Vargas y una de las autoras del estudio, que destaca que Bolsonaro eligió en cambio «una campaña agresiva» en favor de la «seudociencia» y el «negacionismo«.

Fuente: La Nación