Los Presidentes de Brasil, Uruguay y Argentina, país anfitrión, tratan la destitución de Lugo y la relación con el nuevo Gobierno. Luego se sumarán los mandatario de Chile, Ecuador y Bolivia. Por la tarde habrá encuentro de Unasur. De nuestro enviado.

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Vetado de participar en la XLIII cumbre del bloque, el nuevo gobierno de Asunción estará a la expectativa de lo que suceda en Mendoza. Los otros tres miembros plenos decidirían su suspensión en tanto no haya elecciones. La posibilidad de sanciones económicas parece descartada.

La brasileña Dilma Rousseff y el uruguayo José Mujica arribaron a la ciudad cordillerana de Mendoza, donde eran esperados por la mandataria argentina, Cristina Kirchner, quien oficia de anfitriona. A lo largo de la mañana de este viernes, los tres discutirán las recomendaciones que en la víspera decidieron hacer los cancilleres de sus países y los de países que funcionan como miembros asociados.

Antes de que comenzara el desayuno de trabajo, funcionarios de las delegaciones circulaban con celeridad de un lado a otro en el predio acondicionado para la cita, mientras que la prensa internacional realizaba frenéticas consultas para intentar romper con el hermetismo que ha caracterizado hasta el momento el desarrollo de la cumbre.

Lo que aparece con un importante grado de certeza es que los presidentes de los miembros plenos del Mercosur resolverán sostener la suspensión que pesa sobre Paraguay a raíz del juicio político que, una semana atrás, determinó la destitución del entonces presidente Fernando Lugo. Así lo sugirieron los cancilleres en el documento que concluyeron el jueves, según confirmó el brasileño Antonio Patriota.

Los ministros de Exteriores, que habían concurrido a Asunción en la previa al proceso contra Lugo como parte de la comitiva de Unasur, entienden que se ha «alterado el orden democrático» en el país, por lo que corresponde aplicar la cláusula democrática prevista en el Protocolo de Ushuaia. El castigo sería la suspensión; la expulsión es una alternativa totalmente descartada, confirmó el canciller argentino, Héctor Timerman en una conferencia de prensa el jueves al término de esa reunión.

Los mandatarios no decidirán, en cambio, aplicar sanciones económicas. Al menos eso es lo que se informó desde las delegaciones de Uruguay y Brasil, que insistieron en que el pueblo paraguayo no puede ser objeto de represalias. También Timerman apeló a ese concepto al ser consultado por el alcance de las posibles sanciones.

Las conversaciones continuarán durante la tarde. Se espera que entonces se de comienzo a la cumbre extraordinaria que celebrarán los jefes de Estado de la Unión de las Naciones Sudamericanas (Unasur), de la que tampoco participarán las nuevas autoridades de Paraguay por estar el país también suspendido.

Venezuela, más cerca

 Mucho se ha especulado acerca de que la suspensión de Paraguay abre la puerta al ingreso de Venezuela al bloque, ya que su membresía plena sigue pendiente de aprobación en el Congreso de Asunción.

La Argentina, Brasil y Uruguay -cuyos parlamentos ya han dado el visto bueno- reiteraron a través de sus cancilleres que trabajarán para lograr esto. Sin embargo, el senador uruguayo Alberto Couriel, que el jueves participó de los plenarios de discusión en Mendoza, indicó a Infobae América que la posibilidad es aún lejana.

«Yo creo que no puede ser automático el ingreso de Venezuela porque esté suspendido Paraguay», afirmó el legislador del gobernante Frente Amplio. «Me parece difícil que en este período pueda ocurrir eso», añadió.

El proteccionismo, el otro tema caliente

Aunque la crisis paraguaya dominará la agenda de debate, en la mesa de discusiones también estarán las trabas arancelarias y el intento de aumentar el Arancel Externo Común, que genera rispideces entre los socios grandes y chicos del bloque.

Según dijeron desde Montevideo, Mujica mantendrá su postura firme en contra de la suba de ese gravamen por considerar que afectará la economía de su país. Para evitar una ruptura, se estudia pactar un régimen de excepciones para entre 300 y 400 productos que cada gobierno decida, de modo que el cambio no sea general.

Fuente: infobae.com