Bombero, sacerdote y héroe: quién es el hombre que rescató la corona de espinas de Notre Dame en medio de las llamas

Jean-Marc Fournier, el capellán de la brigada de bomberos de París, entró a la catedral para rescatar sus reliquias. También estuvo en el teatro Bataclán, donde el ISIS mató a 89 personas, y sobrevivió a una emboscada en Afganistán

El incendio que destruyó parte de la catedral de Notre Dame de París amenazó también con devastar algunas de sus reliquias más importantes como la corona de espinas, el Santísimo Sacramento y la túnica de San Luis. Pero, afortunadamente, todas ellas pudieron ser salvadas de las llamas.

Muchas obras pudieron salir intactas gracias a la acción de “una cadena humana”, en palabras de la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, compuesta por los bomberos, los agentes de seguridad, el equipo del arzobispado y los técnicos del Ministerio de Cultura francés.

En esa operación para salvar las reliquias fue crucial la actuación de Jean-Marc Fournier, capellán del Cuerpo de Bomberos de París, que se metió en el edificio en llamas junto a un equipo de bomberos para poner a salvo el Santísimo Sacramento y la corona de espinas. El religioso es ya considerado un héroe por muchos, ya que su actuación fue clave para salvar esos objetos de un valor incalculable.

El sacerdote francés que ayudó a los heridos en el ataque terrorista al teatro Bataclán en París en noviembre de 2015 y que sobrevivió a una emboscada en Afganistán, fue uno de los tantos héroes que lograron rescatar las tesoros del incendio de la catedral de Notre Dame, que se sitúa en la pequeña isla de la Cité, rodeada por las aguas del río Sena.

Al enterarse la noticia el lunes por parte, Jean-Marc Fournier, capellán del Cuerpo de Bomberos de París, corrió directamente hacia la catedral con un solo objetivos salvar el  el Santísimo Sacramento del altar y la Corona de Espinas del templo.

Se temía que ambos objetos religiosos se perdieran cuando las llamas envolvieran el edificio medieval, pero el padre Fournier se aseguró de que fueran llevados a un lugar seguro.

Hace cuatro años, también consoló a los heridos después del peor ataque terrorista en París este siglo, cuando 89 personas fueron masacradas en el concierto de  Eagles of Death Metal en 2015.

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